Me impactó la historia que me facilitó mi amigo Juan de Pablos, familiar del Padre Felipe Maroto, protagonista del poema, que nació en el pueblo segoviano de Garcillán, donde hay una calle que lleva el nombre de su ilustre paisano.
Las fotos me las facilitó Juan. En una de ellas, aparece al lado del Papa Pío XI.
PADRE FELIPE MAROTO, SUPERIOR GENERAL CLARETIANO
(GARCILLÁN, SEGOVIA 26. V.1875--- ROMA 11.VI.1937)
Una historia singular
desde un pueblo segoviano,
que comienza en Garcillán
y acaba en suelo romano.
Felipe marchó a estudiar
e ingresó de postulando
en Segovia capital,
en colegio claretiano,
desde donde fue a parar
a la ciudad de Barbastro,
para de nuevo cambiar
por hacer el noviciado.
Siguiendo su vocación
decidió ser consagrado,
para la gloria de Dios,
y sacerdote ordenado.
Como siempre destacó,
Decidieron enviarlo
a Roma, donde llegó
a lograr el doctorado,
ejerció de profesor
y después de catedrático,
por su excepcional valor
como jurista afamado.
Elegido Superior
General, en este cargo
con empeño trabajó
a favor de sus hermanos
y siendo conocedor
de los hechos tan dramáticos,
en España ejecución
de mártires claretianos,
fuertemente le afectó
y lo dejó tan tocado
que al poco tiempo murió
y en Roma quedó enterrado.
José
García Velázquez
Segovia
22 de mayo de 2025

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