En su viaje a Colombia, mi amigo Fernando Fresnillo y su esposa visitaron el Museo Botero en Bogotá. Él me pasa las fotos que inspiraron el poema.
MUSEO BOTERO EN BOGOTÁ
(Para Fernando Fresnillo, por sus fotos)
Por su original pintura,
reconoce el mundo entero
los retratos de Botero
que hacen bella la gordura;
con habilidad segura
representa los modelos
como él solo sabe hacerlo,
por amor a la criatura.
De edad joven o madura,
sin prejuicios ni recelos,
disfrutan en el museo
con tranquilidad segura:
en Bogotá, por fortuna,
los custodian con esmero
para gozo del viajero,
signo claro de cultura.
José
García Velázquez
Segovia 17
de septiembre de 2026






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