El 7 de julio de 1935 Don Álvaro del Portillo pidió su admisión en el Opus Dei.
EJEMPLO DE SANTIDADAl poco de conectar
con Álvaro del Portillo,
el Fundador del Opus Dei
lo tenía “en el bolsillo”.
Para realizar gestiones
era espabilado y pillo;
para defender los suyos
inexpugnable castillo.
Unido siempre al Señor,
como a la vid el zarcillo,
resolvía los problemas
como encaje de bolillos.
De inteligencia preclara
le entregaba a Dios su brillo:
brillante era para Dios,
para los demás sencillo.
Abrid a uno y otro lado
de vosotros un pasillo,
que va hacia la santidad
Don Álvaro del Portillo.
José García Velázquez

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