Tras comprobar la muerte de Jesús en la cruz, Pilato concede permiso para bajarlo, labor que hacen sus discípulos Nicodemo y José de Arimatea, que lo depositan, según la tradición, en brazos de su Madre. La foto es de un tríptico que está en la iglesia de San Lorenzo de Segovia.
LA PIEDAD
En tus brazos descansa el cuerpo inerte
del Hijo que llevaste en tus entrañas:
El parece vencido por la muerte
que le dieron feroces alimañas.
Sólo tu corazón, confiado y fuerte,
sigue fiel. Y sólo tú no te engañas
al verle derrotado de esta suerte,
aunque su cuerpo con lágrimas bañas.
Quienes luego poblamos este mundo,
conmovidos por tanta caridad,
descubrimos ese valor profundo
que esconde tu aparente soledad
y el artista plasmó en el rotundo
instante que recoge la Piedad.
José García Velázquez.
Salamanca, 6 de abril de 2007
Viernes Santo.


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