A lo largo de los siglos, han sido muchas las personas que dieron testimonio de su fe entregando su vida en el martirio. El primero de la era cristiana fue San Esteban, a quien va dedicado este soneto. (Iglesia de San Esteban, Salamanca)
MÁRTIRES
Testigos de la Fe, que con su vida
ofrecieron preclaro testimonio
de seguimiento a la verdad querida,
pese a las tentaciones del demonio.
Juntos forman la corona florida,
orgullo del cristiano patrimonio,
que con amor y sangre fue tejida
en medio del mundano pandemonio.
La lista con Esteban se encabeza
y a través de los siglos y naciones
avanza, caminando con firmeza.
Si en el mundo dominan las pasiones,
el martirio demuestra la grandeza
de las almas que viven de oraciones.
José García Velázquez
Salamanca, 26 de diciembre de 2.009
(Fiesta de San Esteban, mártir)


¡Se soneto mas bien hecho y qué bonito!
ResponderEliminarFelicitaciones.
¡Estupendo y bonito soneto! Felicitaciones.
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